Tannat emblema de Uruguay

El vino Tannat de Uruguay conjuga atributos de la naturaleza –clima y suelo- con el saber y sentir de sus vitivinicultores para alcanzar la calidad y tipicidad que lo destacan en el contexto internacional  y consagran a Uruguay “País del Tannat”.

Transcurría el  último cuarto de siglo XIX,  cuando un  vasco francés  llamado  Pascual Harriague cultivó las  primeras cepas Tannat en tierras uruguayas. Llegó a Uruguay en 1838 con dieciocho años.

Dedicado al rubro de saladero (la ganadería introducida por los españoles en 1554, fue siempre la principal actividad del país) pudo hacer fortuna y comprar el establecimiento donde ensayó el cultivo de la vid. Realizó experiencias personales buscando una variedad que le permitiera elaborar un vino tinto «tipo Burdeos».

En 1874 su viñedo tenía doscientas hectáreas y sus bodegas albergaban al esperado vino Tannat llamado entonces “Harriague” en su honor.

Había nacido un gran vino rojo profundo y corpulento, que se impuso primero con verdadera afición entre los uruguayos y después en el mundo. Hoy día su calidad internacional se traduce en centenares de medallas en concursos internacionales y más de 50 destinos de exportación.

Este noble vino está hecho a medida para la carne de Uruguay; existe en el país  un perfil de Tannat para cada corte de carne. Los Tannat mas jóvenes presentan los colores más vivos, con marcados matices violáceos, púrpuras y olores francos y frutales. A medida que avanza el tiempo de crianza los taninos se suavizan y los olores se hacen más sutiles y complejos. Siempre es un vino único e inconfundible.

Fuente:  www.inavi.com.uy

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